martes, setiembre 11, 2007

11-09-2001




El atentado terrorista del 11 de setiembre de 2001 en Manhattan me tomó desayunando en casa. No suelo ver televisión ni desayunar en casa por las mañanas, pero ese día no tenía clases sino hasta la tarde, y como nunca, prendí la televisión en CNN. 7:45 más o menos. En eso se interrumpió la programación y pude ver un avión estrellándose contra una de las torres gemelas. No lo pude creer.
Entonces llevaba mi segundo ciclo de universidad. Al llegar para una clase de las cinco de la tarde, las preguntas sobre el tema eran generalizadas. Incluso no hubo clase ese día, era mi odiada y querida clase de Lógica: me aburría, pero allí conocí a mi enamorada.
De entonces recuerdo una canción que se me venía a la mente cada vez que aparecía en algún lugar una imagen de avión estrellándose contra uno de esos edificios. Se trata de una canción de System of a Down que salió semanas después del atentado del 11 de setiembre de 2001 al WTC. Creo que la letra tiene momentos en los que no se puede desligar de las decisiones políticas del gobierno de Estados Unidos respecto a Medio Oriente, y de una forma de vida, la norteamericana, que se victimiza y entroniza constantemente en su relación con el mundo. Bueno, igual se trata de un disco notable, de una canción notable, y de momentos de miedo y confusión.

Séptima Madrugada de Claudia Ulloa

Coloco aquí el texto que leí en la presentación de Séptima Madrugada de Claudia Ulloa Donoso. Es el segundo libro que Claudia publica con Estruendomudo, y la segunda vez que tengo el honor de editarla.


Estimados amigos:

Es un honor para mí presentar Séptima Madrugada, el segundo libro de Claudia Ulloa Donoso. Más allá de mi compromiso como editor, quisiera aclarar algunas claves que este libro propone, que pueden hacernos compartir mejor su lectura.

Siempre es bueno aprovechar las señales. Claudia nos ha dado varias y sería ocioso señalarlas por varias razones: la primera es que ha publicado antes, y la segunda es que en este libro se busca jugar a la escritura desde un lugar imaginado, desde el alter-ego de ‘Madrugada’. Pero me refiero a las señales por insinuar una clave de lectura. Séptima madrugada es un libro compuesto por un conjunto de textos distintos entre sí, todos ellos concentrados en hechos, objetos o aventuras donde no es tan importante atender a la historia, sino a una observación que va hasta donde el lector no atiende.

Séptima madrugada está escrito a la manera de un diario y procede del cuasi diario virtual de ‘Madrugada’, conocido por muchos de ustedes por el blog que Claudia mantiene gracias a un insomnio que no tiene nada de literario, y a una voluntad de liberar lo que la imaginación propone y la realidad puede contener. Es importante relacionar el espacio del blog con el tipo de literatura que se produce en este libro porque, más allá de una vana preocupación por las formas, Séptima Madrugada está escrito para contar un tipo de impresión y sensación que inevitablemente se aproxima a lo que ahora se llama chic-lit o literatura femenina de corte autobiográfico, donde la identidad literaria y la de los protagonistas se confunden peligrosamente en una pretendida búsqueda de celebridad. Me fijo en ello porque creo que no hay que engañarnos. Si bien Claudia Ulloa habla desde la soledad o autoexclusión, y las voces de su escritura hablan desde una clave donde la depresión es la excusa perfecta para desteñir una realidad hecha a colores, hay que considerar también que se trata de un conjunto de textos que han sido organizados para señalarnos un camino, y ese camino no solo ni el de la metaliteratura ni el de las rarezas, sino el de los reencuentros de una identidad hecha pedazos que se repara después de decir sus palabras.

Para quienes conocen el primer libro de Claudia, una buena pista de lo que hay en este son los fragmentos en cursivas del libro anterior. En esos fragmentos encontrábamos algunas claves de lectura de los cuentos sucesivos: se trataba de fragmentos donde quedaba en evidencia una especie de lógica o método de esas múltiples identidades que nacían con sus narradores.

En este libro la apuesta es toda sobre esos fragmentos donde se cuestiona la literatura misma, la identidad femenina, y el lugar en el mundo que cada uno ocupa. Esa actitud que en nuestra tradición literaria es de tono solemne o depresivo, Claudia Ulloa la desarrolla con un humor que no deja de ser deconstructivo, en El pez que aprendió a caminar (Estruendomudo, 2006). Pienso en el cuento Actor, donde una mujer que engaña a su esposo con un médico no se da cuenta de que ambos se mandan mensajes escritos con plumón en su espalda. Si bien en Séptima madrugada hay algo de esa ironía, ya no se ha repetido con la misma intensidad por el hecho de que los hilos conductores son más puntuales. Aún así, hay instantes donde los personajes se ríen de sí mismos después de reflexionar sobre el pasado, como el que comenta la indignación de la protagonista que se cortaba las venas luego de ver el video de “Here with me” de Dido, donde, pese a la letra depresiva, la cantante aparece sonriendo.

Tal vez esa pérdida se deba a que ahora Claudia Ulloa nos habla un poco más de Lima, y como Lima es corrosiva y depresiva, se justifica, sobre todo en estas épocas. La segunda parte del libro, llamada Las rutas del desencuentro: Lima (y el resto del mundo) nos presenta una serie de miradas que se centran en la apropiación de una identidad después de recorrer la ciudad, con lo que la protagonista se va impregnando de los climas y ánimos que entran en contacto con ella. Pensemos en su relación con lo arquitectónico de la ciudad en textos como City Tour, un texto en el que cada construcción produce un giro de las emociones. No se si es pretendido, pero el juego literario de integrar el cuerpo con la monumentalidad es un ejercicio literario de larga data en la literatura occidental.

Los capítulos que conforman Séptima Madrugada pueden ser leídos como un proceso de reconstrucción de la identidad de su narradora-protagonista-blogger. Ese proceso se resuelve en el abandono de la reflexión, cuando ‘Madrugada’ sale hacia el mundo a resolver sus afectos: a partir de allí el espacio de los amigos, la familia y el padre pueden producir heridas o soluciones, pero son el anuncio de que se sigue, se continúa, solo que, ahora, con una identidad modificada.

No me puedo dejar de referir a la escritura de Claudia Ulloa sin salir del género. Aunque creo que ella puede sola, sacarla de la Chic-Lit es tan necesario como introducir nuevas narradoras en la reducida lista de nombres que se proclama representativa. Contra lo que afirman artículos de periódico y antologías de literatura femenina o literatura peruana reciente, vemos que el tópico que hablaba hasta hace poco de una reducida producción de narrativa escrita por mujeres es incierto. Aparte, considero que lo que hace Claudia Ulloa con este libro es establecer los cimientos de una obra que también deberá reconstruirse para permanecer, para mantener a sus lectores, para seguir su ruta.

viernes, setiembre 07, 2007

7.9


Más que los periodistas preguntando ¿estás embarazada? a las mujeres embarazadas o ¿estás herido? a los sobrevivientes que salían de los escombros, el pisco 7.9 es la mejor expresión de que no existe ningún compromiso con los hechos cuando el dolor es de otros. Como los corresponsales de televisión tienen que recibir su dinero, viajan gratis y no les afecta, preguntan tonterías. Pareciera como si el inconsciente de nuestro ministro de la producción (¿?) hubiera dicho por él: no me ha pasado nada, saquemos un pisco para celebrar...

martes, setiembre 04, 2007

Stop the clocks: ¿Cuál es la mejor canción de Oasis?


Como muchos de mis amigos saben, una de mis bandas favoritas es Oasis. Hace unas semanas ha salido Stop the clocks, un disco que recoge, a juicio de Noel Gallagher, lo mejor trayectoria de la banda de Manchester, y -como se sabe- cuando una banda publica sus greatest hits es porque admite el retiro, o porque ha sido pirateada en El Hueco. En este caso se trata de un cierre que coincide con el final de su contrato con Sony, final que los deja sin disquera cuando las preferencias musicales han cambiado y cuando la banda ha exprimentado tantas transformaciones que ya no sabemos cuál es su verdadero rostro.

La lista de Noel incluye las siguientes canciones, repartidas -innecesariamente, creo- en dos cd's:
  1. Rock 'n' Roll Star
  2. Some Might Say
  3. Talk Tonight
  4. Lyla
  5. The Importance Of Being Idle
  6. Wonderwall
  7. Slide Away
  8. Cigarettes & Alcohol
  9. The Masterplan
  1. Live Forever
  2. Acquiesce
  3. Supersonic
  4. Half The World Away
  5. Go Let It Out
  6. Songbird
  7. Morning Glory
  8. Champagne Supernova
  9. Don’t Look Back In Anger

Después de enterarme de la salida de este disco estuve escuchando todo lo que tengo de Oasis -todo menos Stop the clocks-, en parte intentando ver si estas son mis favoritas, y en parte buscando el momento en qué perdieron la magia. Para muchos eso sucedió en el 98 con el Be Here Now..., pero creo que su disco del 2000, Standing on the shoulder of giants, es un disco notable y en alguna medida conceptual, así que no puede ser, y es incluso superior a los dos últimos, que considero apenas aceptables, aunque con muy buenas canciones.

Aunque no me crean, conocí a Oasis por Don´t look back in anger en 1995, pero después preferí canciones como Some Might say, Champagne Supernova, Hey Now, y Morning Glory. Ese mismo año escuché sin mucha atención el primer disco. Grave error. Ahora es el disco que más escucho de ellos. De ahí me gustan, en este orden, Live forever, Slide away, Supersonic, Cigarretes and alcohol y Rock and roll star.

The Masterplan, disco de b-sides a menudo menos preciado por desconocido, también trae muy buenas canciones que acompañaron los singles y no entraron en los discos, pero no dejan de ser notables, como Rockin' chair, Fade away, Masterplan, The Swampsong -completa-, I´m the walrus, (It´s good) to be free... Y a eso que muchos consideran un fracaso llamado Be here now hay que reconocerle el hecho de haber dado singles notables, canciones que sonaron mucho en radios a fines de los noventa, como Stand by me, Don´t go away, y Do you know what I mean?, además de canciones que muchos fanáticos consideran buenas como Magic pie o My big mouth.








Del disco del 2000 eligiría menos, pero elegiría varias. Si bien me pareceun poco menos digerible que lo anterior, hay que rescatar de este disco el hecho de que las canciones encajen tan bien juntas, y la presencia de temas raros pero potentes: Go let it out, who feels love?, Put yer money where yer mouth is, Sunday morning call, y Roll it over. También se puede destacar Little James, la primera canción de Liam, y el bonus de la versión japonesa----} Let´s all make believe, que es notable realmente.

De los dos discos siguienes la lista es menor. Del disco Heathen Chemestry hay poco que decir, aunque tiene sus canciones: Stop crying your heart out, the hindu times, born on a different cloud, songbird, y ahi se termina... para mí. El último disco no me pareció tan bueno, aunque tiene sus canciones, como Turn up the sun, The importance of being idle y Keep the dream alive.

Recientemente se ha visto a Noel en televisión anunciando que el nuevo disco de Oasis sale para el verano de 2008. ¿Qué saldrá? Como se sabe, en la última formación todos componían y no había baterista, pero el sitio del buen Alan White fue tomado por Zak Starkey, el hijo de Ringo Starr. La situación de los noventa, en que Noel hacía todo lo difícil, ha cambiado. Las canciones de Liam son buenas (Songbird), las que puso Gem Archer en el disco del 2005 son interesantes, y las que más se parecen al primer Oasis (Turn up the sun y Keep the dream alive), son de Andy Bell.

Esta es mi lista. ¿El mejor disco? Creo que el primero. ¿La mejor canción? Tengo varias... Si prefieren una especialmente, o si creen que falta alguna, o si quitan alguna, los comentarios están disponibles.