martes, enero 02, 2007

Varamo de Cesar Aira

Leí hace poco una novela breve de César Aira (1949): Varamo. Publicada en 2002 y pese a las diferencias, Varamo se parece a las demás novelas de Aira en su peculiar condición, que nos lleva a un estado final donde la ficción narrativa nos muestra sus venas y mecanismos sin desgastar el efecto de la ficción.
Varamo tiene un punto de partida nada peculiar. En Colón, Panamá, en el año 1929, un panameño se dirige al banco a cobrar la mensualidad del trabajo y recibe todo su pago en billetes falsos. Pese a que lo advierte inmediatamente, lo recibe y se retira con los billetes en el bolsillo, sin protestar. El narrador intenta introducirnos en el espacio habitual de Varamo: su madre, su casa, sus aficiones, todo mientras Varamo intenta despejar su preocupación por el dinero: cómo pasar el mes y cómo deshacerse del dinero falso son preocupaciones que lo habitan mientras se dedica a embalsamar animales. Curiosamente, no conoce el oficio, solo le agrada a priori y ello lo empuja a intentar embalsamar un pez, pensando en venderlo. En medio del fracaso, el narrador aparece y deja su materia para hablarnos de lo que hace: nos cuenta las circunstancias en que Varamo escribe un célebre poema vanguardista: El Canto del Niño Virgen. Pero hasta ese momento resulta sorprendente que se adelante tanta información: el relato nos dejaba ante un oficinista sometido a la incertidumbre del futuro inmediato. Ahí es donde comienzan a sorprender además del estupendo relato de las primeras páginas, este fragmento reflexivo que, escrito en el tono de reseña literaria, adelanta una serie de certidumbres importantes para leer el texto: "el logro último de la literatura es hacer resonar de algún modo el contenido en la forma" (66). La frase se refiere al texto que el lector tiene entre manos, y anticipa los contrastes y las exposiciones que el relato busca: el estilo indirecto libre -establece el narrador- refleja el ánimo del personaje, su incomodidad ante el problema de los billetes.
Una extraña circunstancia lo pone frente al accidente de tránsito del ministro del interior, quien debe controlar una carrera de regularidad. Para atenderlo, el ministro es llevado a la casa de las Góngoras, y una vez allí -nuevamente por efecto de la casualidad- recibe de manos de la Caricias, el manual de instrucciones de un radiotransmisor, ese mismo que producía los ruidos que no lo dejaban dormir. Pero, como si no fuera suficiente, la extraña travesía de Varamo no acabará en el camino a su casa. Decidido a desviar el rumbo para distraerse con una caminata termina en el café que suele visitar. Allí, dos conocidos le ofrecen una ocupación no imaginada: ser escritor. Entre promesas editoriales y una charla amena, dos editores proponen a Varamo la tarea de escribir un libro. La recompensa: doscientos pesos. Dispuesto a aliviar su problema, Varamo se decide a escribir. Después de la conversación, pensando en las notas que había prometido trabajar para convertirlas en libro, Varamo asume de inmediato la actitud del escritor y adopta una mirada sobre el entorno que podría calificarse tópicamente de 'literaria'.
El resto, nos dirá el narrador, es historia conocida. Desde 'El canto del niño Virgen' hasta su génesis y escritura, el recorrido que propone la novela se concentra en presentar las coincidencias caprichosas entre el azar y la necesidad material, que cobran sentido en el dinamismo de la subjetividad. Si la forma de la vanguardia encarna más bien una actitud en la que habita lo espontáneo, eso espontáneo es determinado por el paso del tiempo y sobre todo por lo performativo de la identidad. Varamo, personaje acostumbrado a su posición de oficinista, dejará el ritual monótono que lo mecía entre la casa, la madre y la papelería. Desenmascarando las relaciones del lenguaje, los gestos y las actitudes que comúnmente señalan y designan el mundo literario, y entremezclando sus usos y efectos, Aira construye una peculiar novela. Después de todo, tanto cambio repentino refleja el efecto del azar no solo en el porvenir, sino también en un pasado que -en la voluntad del narrador o en la realidad- se convierte siempre en otra cosa.

domingo, setiembre 24, 2006

V Festival internacional de Poesía Joven Novissima Verba

Durante los proximos cinco días se desarrollará la quinta edición del festival internacional de poesía Novissima Verba. Hoy, a las dos de a tarde, un recital que presentaba a Laura Tohe (EEUU), Yolanda Castaño (España), Andrea Cote (Colombia), Ielena Shertovoeba (Rusia), Marcelo Morales (Cuba) y Manuel Fernández (Perú) inauguró las actividades del festival, que este año incluyen tres mesas de debate en torno a la poesía hispanoamericana más reciente. Esta iniciativa representa un esfurzo por otorgarle reflexión y relevancia al quehacer literario mediante aproximaciones críticas y serias de sus principales manifestaciones. También constituye al festival como una de las actividades más sólidas para la difusión, recepción y lectura de la escritura poética emergente en diversas lenguas. Esta edición -al igual que la del año pasado- se desarrollará descentralizadamente en diversos puntos de Lima, aunque -por diversas limitaciones- no incluye actividades de desarrollo nacional, como sucedió en la edición anterior.
Pueden encontrar la programación en el blog del festival.

lunes, agosto 28, 2006

Escenarios de la duda y la certeza: Octubre de Manuel Fernández

El viernes 25 de agosto se presentó Octubre, el primer poemario de Manuel Fernández. El libro obtuvo anteriormente el premio de los juegos florales por el aniversario de la facultad de Letras y Ciencias Humanas de la PUCP, en el año 2002. Reproduzco una parte de mis palabras de presentación.

Seguimos pensando que a veces algunas cosas están más lejos que cerca, nos dice el poema que da comienzo a la décima sección de Octubre, un libro de poemas que es la excusa perfecta para narrar una sucesión de hechos que reproduce dos ciclos simultáneos: el de la historia oficial discurriendo paralelamente al de muchas vidas -privadas-.
El libro está dividido en diez secciones y relata, mediante poemas extensos y fragmentos de relatos en clave lírica -o poemas narrativos-, una historia amorosa que se presenta en escenas accidentales y discurre casi secretamente en una ciudad que vive momentos de crisis y conflicto: un ciclo que se abre con el golpe de estado que llevaría al poder al gobierno militar del general Velasco y concluye casi secretamente en el transcurso de otro golpe, el de Fujimori en los noventa -aunque también se incluye una escena ambientada en febrero del 75-. Mientras discurre esa historia —la oficial—, muchas historias menores se suceden en el mismo espacio, en la misma ciudad que ve discurrir una historia que solo existe en las cabezas de los que la recibe impuesta, esa historia que se escribe en los manuales y se enseña con certeza de evangelio en las clases de la escuela.
Cada personaje de Octubre es testigo, a su modo y en privado, de la violencia ineludible que transforma la realidad y arranca los asideros y las cosas queridas, y las hace pasar como rostros desconocidos mientras se recorre la ciudad. Cada persona soporta la inminencia de una realidad que es riesgo, pero también una lucha por un deslumbramiento, un amor, o una salida.
Imágenes de desesperación y de lucha, Octubre nos lleva a ser testigos de unas pocas vidas que brillan con la intensidad de la lucha por su propia supervivencia. Como en el varias veces repetido “no quiero pasar como una bella cosa inútil” (I 1) de la primera parte del libro, Octubre es un poema que lleva a sus lectores a reconocer el acecho de la fatalidad:

una mano llega de lejos y te arrebata lo más querido

siempre sucede que en esas condiciones lo mejor es morder un pedazo de

madera porque la penicilina no llega o no alcanza o escacea o ya que importa (II 4)


gracias a una agudeza que expone los contrastes de la ciudad:


Arquitectura nueva sobre la ciudad vieja

tensiones

entre lo armónico y la diletancia

tensiones

SENSUALIDAD PRECISA DE LOS CABLES Y LAS VIGAS

agregados modernos sobre el diseño antiguo

personas

lo estéril sobre la bruma grís de lima (IV, 2).


Los cntrastes de la ciudad vuelven a los individuos, influtyen en ellos, los separan y clasifican como consta en otra parte del libro: “Techos en punta de las clínicas extranjeras / techos chatos de los hospitales de Lima” (IV 4) dice al respecto el libro, mientras la gran historia discurre y Octubre reconstruye esas vidas que desarrollan en los márgenes, haciendo hablar al Doctor Lu y a la pareja que nos cuenta su propia historia -él desvelándose por mantener todo en orden y ella dormida, sometida a la inercia- mediante revelaciones y reminiscencias que evocan frustraciones y búsquedas diversas, nunca satisfechas:


El amor existe en nuestros más puros y canastos genitales y elabora discursos

inentendibles

el amor se agolpa y se fermenta

y se pasa por el water (VI 3).


Palabra de la insatisfacción que transforma radicalmente las cosas, hasta darles un giro que las vuelve completamente inversas, se trata de un libro que relata una crisis para transmitir con intensidad y belleza todo lo problemático, lo que circula inadvertido y nos rodea. Un libro que recurre a diversas tradiciones líricas -y otras de la cultura popular contemporánea- que no se proponen como lineas directrices en los poemas, sino como señeros que permiten, en la confluencia, una expresión conmovedora y efectiva, lo que quiere decir que están al servicio de la enunciación y no la determinan. Si un descubrimiento se celebra largamente, puedo decir que este libro es una forma de señalar lo no advertido en medio de tantas palabras y certezas, y que se trata con seguridad, de una de los mejores libros de poesía publicados en los últimos años, y que producirá una segura y necesaria expectativa por una obra que apenas comienza a manifestarse, pero que cuenta desde ya con la mejor condición para enunciar: la posibilidad de escribir su propia historia.

martes, julio 25, 2006

Para Roberto Bolaño - Jorge Herralde en Lima

Jorge Herralde, el editor del sello Anagrama, visita la Feria Internacional del Libro de Lima para presentar un libro de homenaje a Roberto Bolaño, que recoge una serie de textos alrededor del fallecido narrador chileno. Publicados en diversos diarios y revistas españolas, argentinas y chilenas, los textos de Herralde relatan algunos pasajes de la vida de Bolaño alrededor de sus experiencias comunes de edición y amistad. Pero Herralde estará en la FIL desde hoy a las 7, para conversar con Iván Thays sobre su labor editorial. La presentación de Para Roberto Bolaño
se realizará el jueves 27, a la misma hora, también en el marco de la FIL Lima 2006.

martes, julio 18, 2006

Terapia - David Lodge

David Lodge (Dolwich -Londres-, 1935) es un crítico literario y narrador británico cuya obra -en ambos géneros- ha despertado especial atención. Su narrativa ha circulado siempre en las claves de un género colindante entre la comedia y la narrativa urbana. Terapia es la historia de Lawrence Passimore -"michelines"-, un hombre que cuenta más de cincuenta años, y es guionista de la exitosa serie "Los vecinos de al lado". Está casado más de veinticinco años, y sus hijos ya no viven con él. Cuando todo parece nuevamente dispuesto para la felicidad, su esposa decide terminar la relación. Poseido por dudas, angustias e inseguridades, Passmore decide irse de su propia casa e iniciar una serie de viajes y visitas en busca de todas las mujeres con las que ha tenido alguna relación sentimental. Paralelamente decide seguir una terapia, que coincidirá con la temporada final de la serie para la que escribe, y una sucesión interminable de viajes y fracasos que lo llevarán en busca de su primera novia de la adolescencia, quien se halla también distanciada de su esposo, haciendo peregrinación por el camino de Santiago. Una profunda reflexión y un arrebato de culpa llevan a Lawrence a unirse a esta mujer, una persona totalmente distinta luego de muchos años de distancia. El de Lodge es un libro que revisa, desde una clave irónica, los diversos e influyentes pasajes en que el azar tiene la posibilidad de consolidar los sentidos nunca resueltos de la vida. A través de juegos paródicos y pastiches propios de las series televisivas, que hacen visibles los quiebres y conflictos interpersonales y las diferencias generacionales como eje de imposibilidad, la novela de Lodge dispone del azar para producir risa, pero también para generar conmoción y señalar como el paso del tiempo deja abierta la posibilidad de que todo resulte reparable.

Poemas en Catedral

En mi blog de invazores he publicado un poema que pienso incluir en el proyecto de libro que vengo trabajando. Pueden acceder haciendo click aquí.

martes, julio 11, 2006

Crisis Respiratoria de Susanne Noltenius

Estruendomudo continúa sus actividades con la publicación de Crisis Respiratoria, libro de relatos de Susanne Noltenius -quien se convierte además en la primera narradora que publica esta editorial-. Los relatos que conforman Crisis Respiratoria arrojan una mirada que explora las claves de las relaciones interpersonales más básicas, atravesando la frontera cotidiana entre los espacios familiares y el mundo exterior; pero sobre todo mostrándonos cómo actúa la incomunicación en el aparente dominio de la calidez familiar y la proximidad de los afectos, llegando incluso a echar sus redes sobre las aparentemente inextinguibles conexiones de cualquier proximidad. Ante el fracaso de la comunicación, y con la conclusión inevitable de que los individuos están aislados, ‘actuando’ para cumplir con sus funciones y expectativas en una ciudad codificada por las apariencias; los personajes de Crisis Respiratoria nos hablan de algo que también esta presente en la normalidad, cuestionando y desentrañando un universo tan codificado que resulta enceguecedor y asfixiante. Un libro de relatos que renueva y supera ámpliamente sus fronteras de enunciación y la capacidad ficcional de la narrativa femenina local, pues expone con precisión los síntomas de la infelicidad en medio de relaciones amorosas y filiales aparentemente estables, presentando -con habilidad y sencillez deslumbrantes- los vacíos invisibles de lo cotidiano: el efecto del tiempo, el hastío, el desengaño y la necesidad salvadora –en la quietud del hogar, en la ciudad o en los viajes- de escapar y de decir.

miércoles, junio 28, 2006

Cuadernos de Horacio Morell: veinticinco años

La editorial estruendomudo ha reiniciado sus actividades en 2006 con la reedición del primer libro de Eduardo Chirinos, Cuadernos de Horacio Morell (1981). En coedición con la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), Estruendomudo reimprime una edición en tapa dura que reproduce los interiores e incluye dibujos del autor adicionales a los que inicialmente acompañaban la edición original, los que van de guardas ahora que el libro ha sido impreso en tapa dura.
La presentación estuvo a cargo de Jorge Eslava, Lorenzo Helguero y Álvaro Lasso, quienes anticiparon algunas de las impresiones expuestas en el breve dossier que acompaña el libro. De ahi podemos recoger -mas que las amistosas impresiones de algunos comentaristas- el sentido que tomaría el libro tanto en la obra del propio Chirinos -en cuanto a mapa, a derrotero de su producción posterior- como para algunos autores de los años ochenta, y también para alguna poesía limeña posterior.
Esta edición hace circular nuevamente un libro particularmente especial, en el que podemos descubrir las búsquedas de un autor que reproduce un mundo ajeno -el de Horacio Morell- mediante el deslumbramiento propio de las cosas nuevas; un libro donde el pastiche y la metaliteratura se ponen al servicio de un humor transparente y revelador que expone, desde sus diversos registros, las múltiples máscaras de un individuo que se sumerge y oculta en sus palabras.

martes, mayo 30, 2006

Reseñas de Libros en Sillón Voltaire

Vengo escribiendo tres reseñas para este Sillón: la primera sobre El Inventario de las Naves de Alexis Iparraguirre, estupendo libro de cuentos que resultó ganador del Premio Nacional Pucp 2005 de narrativa; la segunda sobre Cinco Segundos de Horizonte, poemario de Mario Montalbetti aparecido a fines del año pásado; y la tercera sobre Laberinto de Paul Forsyth, libro finalista del Premio Nacional Pucp de Poesía. Serán intercalados con otras notas durante las próximas semanas.

martes, mayo 16, 2006

Oliver Sacks en Lima

El escritor británico Oliver Sacks, conocido autor de las novelas Un antropólogo en Marte y El hombre que confundió a su mujer con un sombrero -publicadas ambas en Español por Anagrama- estará de visita en nuestra querida Lima, donde dará una conferencia sobre los síndromes de Tourette y Asperger en la Universidad Católica, los diás 16 y 17 de junio de este año. Para quienes no lo conocen, Sacks es Neurólogo de profesión, y ha dedicado buena parte de su vida a investigaciones que priorizan la construcción testimonial de sus pacientes sobre la reflexión clínica de sus casos, casi al estilo del relato clínico decimonónico. En sus novelas podemos encontrar algo de eso: la deliberada delimitación y deconstrucción de las percepciones de sus personajes, en contraste con los espacios reales, producen efectos diversos, mayormente concentrados en los modos con que administran la experiencia mediante su represión o canalización, procesos relatados desde una perspectiva cercana a la divulgación científica, pero sin el caracter restrictivo y moralizante con que suelen llegar a los lectores esos temas.

lunes, abril 03, 2006

Materia Olvidada de Patt Monroy

Durante el mes de enero de este año pudo verse, en la Biblioteca Municipal de Barranco, la primera exposición individual de Patt Monroy, titulada Materia Olvidada, la cual tuve el agrado de presentar. Colaborando con la difusión de su trabajo, muestro unas fotos de algunos de los cuadros pertenecientes a la muestra, y en el link, el texto de la presentación.

Tu mirada se me clava en los ojos como una espada



















Una gran mutilación



















Tres Romeos













Paroxismo de un filántropo

viernes, marzo 24, 2006

Poema Sucio (1975) de Ferreira Gular

Nacido en 1930 en la localidad de San Luís de Maranhao, Brasil, Ferreira Gular –seudónimo de José Ribamar Ferreira- es uno de los poetas contemporáneos en lengua portuguesa sobre los cuales se ha venido difundiendo una recepción originalmente extendida -en su lengua- sobre el grueso de su obra. Perteneciente a un contexto familiar totalmente ajeno a la cultura letrada, e incluso procedente de un entorno rural, Ferreira Gular proyecta en sus versiones líricas una poderosa capacidad de desentrañar lo cotidiano a partir de la trascendencia de las pequeñas cosas. Pienso especialmente en su libro Poema Sujo, que es el relato vertiginoso y delirante a través de una ciudad que parece siempre estar hiriendo a quienes viven en ella y la observan. Una dimensión del lenguaje que pretende reproducir lo que gira ante los ojos solitarios y pesismistas de su protagonista caracterizan un proyecto que bebe directamente de las voluntades constructivas de la poesía britanica de comienzos del XX, matizadas con el desarrollo de los modernismos portugueses, equivalentes a nuestras vanguardias. Todos estos aspectos de su obra se resuelven plenamente en sus textos de finales de los años cincuenta, y no como consecuencia inmediata de su proximidad a los autores que formaron parte de revistas como Noigrandes 1, sino como producto natural de su propia indagación en la escritura y sus convencimientos particulares.

Escrito durante los años de su exilio latinoamericano, en el que sus convicciones políticas se fueron materializando de forma consciente en la escritura, Poema Sujo refleja la integración de motivos personales fundamentalmente existenciales a una conciencia de que las igualdades -aún más que las diferencias- tambien pueden resultar alienantes. El desarrollo de esta optica de la ciudad, tan difundida en la lírica latinoamericana de los años sesenta y setenta, también en el XX –la poesía peruana la desarrolla ampliamente-, presenta una versión que se distinguiría más poderosamente por la precisión con que nos muestra un tiempo saturándose de vida, en el cual se vive demasiado simultaneamente: todo –y todos- presentes a la vez. Con ello, Ferreira Gular desarrolla una versión coherente consigo misma, frente a proyectos que se estancan en torno a huellas individuales de verdades no repetidas, convicciones planteadas ideológicamente pese a compartir con sus lectores experiencias que dejan huellas a modo de revelaciones.

domingo, marzo 19, 2006

500 discos de rock

En diciembre de 2004, la revista Rolling Stone publicó un ranking de 500 discos y 500 singles trascendentales para la historia del rock. Ya que se hizo contando con la votación del público -vía web-, ese ranking refleja, de algún modo, el fuerte predominio del canon 60's y 70's como paradigma creativo para el cambio y evolución posteriores en el género y en la música popular en general. Pero tambien deja notar que el valor que se ha brindado a los recientemente terminados noventas sigue mucho más encendido que la posibilidad de probar esa pervivencia respecto de los cánones ochenteros; replanteados, reformulados, criticados y en algunos casos destruidos por el desarrollo de una estética que no se sintio tan deudora de su influencia. No niego la presencia de sus códigos en distintos géneros noventeros porque cierta inventiva y producción utilizaron conscientemente sus claves para producir productos nuevos y frescos -Madonna y Guns n' Roses, por dar un ejemplo, tuvieron un exito irrefutable a comienzos de la década pasada mediante la extensión de estilos que con el tiempo se fueron transformando y borrando-, sino porque buena parte del rock de los noventa se planteó desde el descontento con formas creativas ya agotadas. Ello produjo un buen forado aquí, debido también a que los ochenta tiene menos discos para escuchar de una tirada que los sesentas, setentas y noventas. Pero como quien recompensa las expectatias de una época, podemos encontrar en el ranking de temas una presencia algo más significativa de sus sonidos e influencias, y también, por supuesto, un equilibrado panorama de las diversas tendencias rockeras desarrolladas a lo largo de los años.

domingo, marzo 12, 2006

J. E. E. (1924-2006)

La verdadera dimensión de un escritor suele apreciarse de mejor manera cuando se le observa a través de su trayectoria. El conjunto de la obra de Jorge Eduardo Eielson no ha esperado el fin de su vida para recibir una atención respetuosa, que bien pudiera confundirse en muchos otros casos con el efecto bondadoso que la muerte imprime sobre aquello que toca. El poeta, narrador y artista plástico que habitó en su cuerpo ha dejado estupendos testimonios de su paso por el mundo, y sobre todo representó una singular forma de entender la expresión artística y armonizar de manera personalísima sus códigos y lenguajes. La fundamental necesidad comunicativa que ha caracterizado su obra poética, junto con la mejor herencia de tradiciones literarias y culturales tan dispares -desde el simbolismo de la poesía de la modernidad francesa hasta el zen que cristalizó según las posibilidades de un occidental en sus textos finales- son la mejor muestra de una incesante búsqueda de la perfección, para lo cual comprometió su trabajo con diversos lenguajes artísticos y comunicativos. Poemarios como Reinos, Doble Diamante, Habitación en Roma, Noche Oscura del Cuerpo, Ceremonia Solitaria, y los más recientes Sin Título y Celebración, su novela El Cuerpo de Giulia-no, además de su plástica y visual en Nudo y Quipu merecerán desde ahora una atención renovadora, que tal vez deba progresar por directrices externas al muchas veces en su obra descrito metalenguaje, para atacar la condición finita y circunstancial de la existencia, que domina tanto su inicial aprendizaje de la modernidad literaria centro europea como sus diversas y profundas observaciones de culturas precolombinas peruanas, y de culturas tradicionales orientales, en busca de una versión novedosa y atenta al desarrollo contemporáneo de la humanidad que, sin abandonar sus motivaciones mas esenciales, tuvo siempre al alcance. Que su desaparición coincida con el mejor homenaje posible, la continuación de cierta labor crítica iniciada durante los noventa que, concentrada todavía en la imagen del artista, necesita del ensayo de lecturas renovadoras sobre su nacionalmente ya difundida obra y ya no tanto del ritual de la mitificación que siempre algunos se empeñan en trazar ante la muerte, cuando la idea es conservar entre los receptores de su obra el espíritu del J. E. E. que nos habitó hasta hace muy poco.

jueves, marzo 09, 2006

Adios Jorge Eduardo Eielson

La imagen “http://photos1.blogger.com/blogger/4251/2187/1600/poemaenformadepajaro.jpg” no puede mostrarse, porque contiene errores.

Como homenaje a Eielson en http://poesiaenformadepajaro.blogspot.com/

viernes, marzo 03, 2006

Poemas

He publicado, en mi blog personal en Invazores, cinco poemas inéditos que conforman un nuevo proyecto de libro, por ahora detenido. Aquí el link:

www.catedral.invazores.org

martes, febrero 28, 2006

Cosmopoética 2006

Portada del programa de Cosmopoética2006.

Entre los dìas 18 y 21 de abril de este año, se realizará en Córdoba, España, el festival internacional de poesía Cosmopoética 2006, que reunirá una serie de difundidos e importantes poetas hispanoamericanos como Cristina Peri Rossi, Piedad Bonnet, José Manuel Caballero Bonald y Ángel González -entre otros-, además de contar con la presencia del poeta estadounidense Mark Strand. Perú también participará de esta reunión en la persona de Eduardo Chirinos, premio Casa de las Américas en el 2001 y autor de varios espléndidos poemarios. El festival es auspiciado por el ayuntamiento de Córdoba y por CervantesVirtual, página en la que se pueden encontrar algunos datos sobre otros poetas participantes, pero todavía no el link de la actividad.

sábado, febrero 04, 2006

Zappeo de Poesía Peruana

En una reciente visita por librerías encontré el número 47 de la revista Hueso Húmero, que nos entrega una breve antología -preparada por Mirko Lauer y Mario Montalbetti- que presenta textos de poetas post 2000, pero que concentra su mirada sobre libros aparecidos entre 2001 y 2002. La muestra responde a los comentarios epistolares que Lauer y Montalbetti publicaran en números anteriores de la revista, y complementa sus apreciaciones y aproximaciones a la polemica iniciada por algunos poetas de finales de los noventa, aparecidas en los números 3, 4 y 5 del periódico de poesía Odumodneurtse! Ya que toda muestra se presta a polémicas por sus motivos de selección y presentación, y ésta afirma una diversidad de valor considerable en nuestra poesía reciente, se espera que posteriores números amplíen y reconsideren las opiniones inicialmente extendidas hasta el presente desde la lectura de algunos pocos libros aparecidos años atrás.

martes, enero 31, 2006

Nacimiento de los fantasmas

Hace unos meses leí la segunda novela de Marie Darrieussecq, titulada como este post y publicada por primera vez en 1998 -la edición en español es de 1999-. En ella, una mujer joven, que cuenta apenas siete años de casada, descubre lentamente que su esposo, cansado de hacerlo todo, no regresará de comprar el pan. Aprovechando una serie de accidentes, entre los que coinciden la crisis de identidad matrimonial, el abandono, la aprensión hacia una identidad exterior -que pasa de ser complemento a esencia de uno-, y una ingenuidad que deconstruye y envuelve el relato, esta segunda entrega de Darrieussecq nos entrega el relato limpio y sencillo de un abandono que ha sido delineado equivocadamente por una perspectiva turbia, tal vez gracias al exceso de quietud y a la pasividad de su protagonista. Aprovechando una serie de códigos narrativos que nos presentan a través de parcialidades bien elegidas y una caracterización ejemplar de la ingenuidad y el autoengaño, que discurren sobre una prosa un tanto lírica, pero precisa y sencila, Darrieussecq hace un logrado personaje femenino cuya condición -siempre esperarlo todo del marido- le deja como saldo un doloroso y extendido descubrimiento que la traslada desde la dependencia exagerada de su marido hacia la orilla de la resignación, que en la novela es -desde luego- la de la lucidez.
Sin duda, su dependencia de la figura del marido no es solo una consecuencia de haber asumido fielmente los paradigmas amorosos, sino que responde también a una serie de presiones propias de la vida social que son ampliamente desarrolladas y expuestas en el libro. Una firme intención de ordenar la vida ajena -lejos incluso de ordenar la propia- coincide comunmente en la madre de nuestro personaje, en su suegra, y en su amiga Jacqueline. Como dispuestas por la presión de lo convencional, se suceden y convocan entre sí para acudir en auxilio y -sobre todo- tortura suya, develando los peligros del ritual social a través de sus apariciones. Paralelamente, una serie de excursiones por la ciudad avivan, sumadas a la desesperación inicial, una serie de visiones caoticas de la ciudad y la playa visitadas en tales travesías. Las percepciones se integran a su cuerpo e influyen en la complejidad de las personas que la rodean, devienen en apariciones sucesivas, espectros de su marido que intersectan el vacio dejado desde el inicio.
Pero además de la revelación y las evidencias comentadas, lo demás es fracaso. Lejos de pensarse solitaria ahora, la protagonista, luego de que una reunion "llena de extraños" organizada por su madre no logre insertarla en la 'normalidad' presentada, se devuelve a la soledad del departamento y a la contemplación de un último fantasma -el mismo en realidad-, que se queda para siempre deambulando ante sus ojos. "Pero me daba miedo descubrir, si lo aferraba, que no estaba aquí y encontrarme con que tenía en el puño [...] un concentrado fosil, [...] solo se me habría ocurrido dejarlo en una estantería para que se llenase de polvo". Cuando su temor se confirma, la enajenación que tanto ha pretendido este relato queda cristalizada completamente ante nuestros ojos: "cuando me volví a ver sola en la tartamudeante luz del alba y empecé a pensar [...] fue precisamente entonces cuando deje de preguntarme si mi marido sentía y veía todo de la misma forma como lo veía yo".

jueves, diciembre 22, 2005

[Catedral] de José Miguel Herbozo

Este es el texto que leyó Jorge Wiesse durante la presentación de mi libro. Como muestra de mi gratitud por una presentación tan cordial y lúcida, le pedí me permitiera ponerlo en este Blog.

Impresiona desde el primer momento la voluntad constructiva de [catedral], primer poemario que nos regala José Miguel Herbozo dentro del sello estruendomudo. Cinco secciones que agrupan siempre un número impar de poemas (cinco la primera sección y tres las demás). La recomendación de Verlaine (“Preferez l’impair” ‘Preferid lo impar’) adquiere sentido para establecer relaciones entre secciones o entre poemas. Así, la tercera sección es la central, lo que hace que la primera y la quinta, la segunda y la cuarta mantengan entre ellas relaciones simétricas o especulares. Lo mismo puede decirse de los poemas centrales de cada una de las cinco secciones: [pentagrama], [mediodía], [catedral], [hombre derrotado por el miedo], [último rayo] y [la mirada] .

La relación entre títulos de poemas y secciones adquiere un relieve particular en la segunda sección: [catedral] no es solo el nombre de un poema o de una sección del poemario, sino de todo el poemario. En las otras secciones siempre puede encontrarse un poema cuyo título coincida con el título de la sección. Como si no fuera suficiente agotar el tema en un nivel y se propusieran diferentes niveles de saturación del sentido, pues resulta siempre insatisfactorio el nivel en el que se está instalado. ¿Podría ser una alegoría del ascensus, de la necesaria trascendencia del sentido?¿De la elevación a la que nos acostumbran las catedrales góticas? ¿De la creación o la asignación del sentido que va de bloque a bloque, como parecen evocar los corchetes ladrillescos que enmarcan a las palabras de los títulos de [catedral]? La parquedad de los títulos, su vocación sintética, podrían connotar la condición de bloque arquitectónico de la palabra que, aislada y luego junta, forma el edificio del libro.¿O será, sencillamente, que los corchetes buscan, más bien, connotar lo acústico o su ausencia, la presencia asordinada de una palabra dicha en el silencio o, sencillamente, colocada de manera provisoria?

Salvo [la pausa], un poema que remite a una cotidianidad cristalizada, purificada, condensada, a lo Watanabe (el pescado que el sujeto asa en la sartén y que lleva al infarto, en una secuencia –vida y muerte [la del pescado]-vida y muerte [la de quien se lo come]) y que curiosamente parecería jugar con las rimas asonantes (bullía:comida:saliva:día:caída:vida), el resto de los poemas presenta una notable unidad de estilo. En efecto, el verso libre es el marco adecuado para una sintaxis elíptica que avanza por bloques casi discontinuos, como si el poeta hubiera querido matizar la monumentalidad y la simetría de la disposición del libro con esta retórica de lo discontinuo y lo fragmentario. Sin embargo, como en la mejor Modernidad, estas discontinuidades son, además de procedimientos de extrañamiento, modos de catalizar nuevas relaciones, de encontrar en la quiebra de la fluidez la posibilidad de nuevos órdenes.

Me ha llamado la atención el primer poema, [verbo], pues pienso que en él se pueden observar con algún detenimiento procedimientos y características que también podrían postularse de otros poemas del libro.

[verbo]

La voz que se extravía se convierte
la mariposa tenue
gira levemente en su alzada:

palabra que silencias el silencio
que plena en libertad encubres tu suplicio

abandona aquel estado de reverberación

agitación
estupor que principias estupor

hoy alimentas
aquella porción de luz
que cuelga desde las alturas

reflejo del paisaje que contempla
el hábito del hombre cubriéndose de hastío.

La puntuación siempre guía, aunque sea parcial e intente difuminar o descoyuntar una sintaxis –la poética- que podría percibirse como demasiado lógica. En el caso del poema de José Miguel, pueden encontrarse solo dos signos de puntuación en el poema: el que está al final del tercer verso y el punto final del último. No importa: bastan.

Los dos puntos parecerían indicar el primer límite. Luego de ellos, la equivalencia de la tercera estrofa, que coincide con una pausa de sentido equivalente al punto aparte. Las tres estrofas finales constituyen una sola oración quebrada por pausas versales y estróficas que refuerzan la impresión de discontinuidad.

En síntesis: tres partes (los primeros tres versos, desde “La voz” hasta “su alzada”; los tres versos que siguen, desde “palabra” hasta “reverberación”; y, finalmente, desde “agitación” hasta “hastío”).

La primera parte, a su vez, está dividida en un verso aislado (el primero) que se opone a dos versos seguidos (un dístico). El verso aislado remite a un juego de formación vocabular prefijal: “extra-” + “vía”; “con-“+ “vierte”. En efecto, la voz que sale de la vía (usual, recta, consuetudinaria) se transforma, se convierte, es decir, pasa de un estado de pecado a un estado de gracia, se transforma. La afirmación es, cristianamente, paradójica: el salir de la vía es el vehículo de la conversión; el no seguir la doxa, el camino, la condición heterodoxa, es la ruta para la salvación. El dístico gira sobre la imagen de la fragilidad (que es a la vez condición para su elevación)de la palabra. La palabra es una mariposa (no sé si José Miguel se haya percatado de esta relación, pero para los griegos, mariposa y alma compartían el mismo término: psyché) que es “tenue”, que “gira levemente (la leuis provenzal en acción) en su elevación (“en su alzada”). El verso único inicial y el dístico se complementan: la paradoja está acompañada por el movimiento frágil y elevado. La poesía es un salirse de cauce, pero es la única manera de poder hacer que las palabras de la tribu se conviertan en elevaciones, en iluminaciones. Su condición leve y frágil no hace sino agregar drama y peligro (lo frágil siempre puede romperse) a este acto de ascensión.

El terceto que sigue, la segunda parte en que hemos divido el poema, agrega una nueva paradoja: el silencio del silencio (“palabra que silencias el silencio”). Como que la condición frágil de esta mariposa que se eleva y que gira levemente en su elevación fuera un mero rayar el silencio, un negar el silencio que a la vez recuerda la condición silente de toda la existencia. La fragilidad tiene, también (en contraste y a la vez refuerzo a la imagen de la palabra-mariposa), una dimensión acústica. La palabra se dice, pero después de ella todo regresa a su condición natural. Todo regresa al silencio. Esta palabra es “plena” y está “en libertad”, pero –y aquí hay otra paradoja- aun “plena” y “en libertad”, ‘encubre su suplicio’. Es decir, la condición dolorosa, liminar, insuficiente, tribal, de la palabra no se extingue ni cuando está “plena” y “en libertad”. El verso final es una exhortación a abandonar el estado de reverberación, de reflejo de otra cosa (¿de la realidad?) para asumir su condición autónoma y libre. ¿Petición de abandono de lo mimético para asumir plenamente lo poético?

La última parte empata conceptual y fónicamente (“reverberación” rima con “agitación”), en una especie de anadiplosis de significado, con el fin de la anterior. El verso univocabular contribuye a resaltar el término. Le sigue una especie de tautología del asombro: “estupor que principias estupor”. La palabra está en el origen y el origen es el asombro, la actitud filosófica. La epanadiplosis (“estupor”, que inicia el verso, se repite al final) parece sugerir el asombro como actitud original y también como actitud final. Alfa y omega. La palabra nos ubica en el misterio de los orígenes y en el misterio de las postrimerías.

El dístico anterior, que inicia la tercera parte en que nos parece que es posible dividir el poema, podría actuar como un vocativo. Podría pensarse que la pausa del segundo verso actúa como pausa de vocativo a pesar de la ausencia de coma. Así, estos versos podrían juntarse coherentemente con el terceto que les sigue y con el dístico final. El terceto es una comprobación: la palabra es una iluminación parcial. En efecto, lo es en tanto “alimenta”, es decir, ‘da vida’a la luz que viene de lo alto (la “luz que cuelga de las alturas”), pero que es “porción”, parte, parcialidad en tanto (y aquí se pasa al dístico final) es reflejo (que remite a “reverberación” del verso 6) del paisaje (o sea, la realidad) contemplada por “el hábito del hombre cubriéndose de hastío”. En síntesis, la palabra eleva e ilumina parcialmente una realidad que, sin ella, es vista como hábito, como hastío, en verdad, no es vista. Se trata de la realidad “automatizada”, o del lenguaje “automatizado”, al cual los formalistas rusos oponían la “desautomatización” propia de la poesía. Sí, la poesía es reflejo, pero reflejo transformado por el estupor, que se opone a otra epanadiplosis (conceptual, esta vez): “el hábito” y “hastío”. “Estupor”-“estupor” (verso 8) opuesto a “hábito”-“hastío” (verso 13 y final). La última ilación remite al “spleen” baudeleriano, en tanto la percepción usual y corriente de la experiencia vital es la del embotamiento, la de la alienación perceptiva, la de la ya referida automatización. Pero queda el asombro, identificado con el ideal (para remitirnos también al opuesto baudeleriano del “spleen”). El hábito-hastío-spleen lucha permanentemente con el estupor-ideal.

Debemos agradecer a José Miguel Herbozo por este poema que tan justamente (con tensión, con drama, sin soluciones fáciles) refleja lo que es la poesía.Nos reafirma en una idea que podría estar contradicha por medios de comunicación o por fantasías informáticas: la poesía está viva. Recordando a Bécquer, podría decirse no que “habrá poesía”, sino que la hay. Más aún, a diferencia de lo dicho por Bécquer, que sugería que no había poetas, José Miguel nos prueba, con datos excelentes, que también los hay.

16/11/05