martes, setiembre 06, 2005

Ya nadie incendia el mundo

Con el libro que mostramos en la imagen, Victoria Guerrero abre una nueva colección de poesía en la editorial Estruendomudo. Dentro de la estética y patrones ideológicos que han revestido a la poesía peruana de los 90, la cuarta entrega editorial de Victoria refleja las tensiones sociales y la indiferencia radicalizada en el espacio hostil de la ciudad de Lima en esos años, revisitados desde una distancia quejosa, doliente y a la vez complacida con la posterior supervivencia de la voz, que en el presente del libro se concibe madura e increada.
El libro habla de un repliegue personalísimo sobre una intelección educada muy lejos del dolor de su experiencia. En cierta medida -y tal vez se deba a ello- el libro se vé mas armónico como proyecto que en fragmentos. Pero lo que importa es lo que queda. Y lo que le ha quedado a Guerrero es la huella visible de haber habitado cada lugar de su propia memoria después de tanta violencia.

Ausencia

Muchos quehaceres se me juntaron durante las últimas semanas. Ese fue el motivo de mi desaparición -que para algunos fue más bien indiferencia-, y requiere de mis más sinceras disculpas con quienes se intentaron comunicar conmigo y no pudieron, pero una serie de responsabilidades desembocaron incluso en mi ausencia virtual; tal es así que ni siquiera pude colgar algo nuevo de este blog.